Lope de Vega homenajeado en el doodle de Google.

 

Los primeros en “guglear” hoy sábado 25 de noviembre, se “habrán desayunado” con una estampa muy familiar, en esta ocasión Google ha homenajeado al poeta y dramaturgo Lope de Vega con un simpático doodle por el 455º aniversario de su nacimiento.

Félix Lope de Vega Carpio también llamado “Fénix de los ingenios”,  fue uno de los escritores más emblemáticos de la literatura universal, y en particular, uno de los nombres más importantes del Siglo de Oro español. Coetáneo de Cervantes, Góngora, Calderón de la Barca o Tirso de Molina o Quevedo, supo leer las necesidades de su tiempo y renovó el teatro español que por aquel entonces se había convertido en un fenómeno de masas.

 

La vida de Lope de Vega, de película.

Aunque nació en Madrid, sus padres provenían de Cantabria. Fue un niño precoz. Desde muy joven destacó por sus habilidades literarias, basta decir que a los 5 años sabía hablar castellano y latín.

Su legado literario es tan fructuoso como variado: escribió unos 3000 sonetos, tres novelas, cuatro novelas cortas, nueve epopeyas, tres poemas didácticos y cerca de 2000 comedias. Miguel de Cervantes, con el que mantuvo una tensa relación, le llamaba “monstruo de la naturaleza”. Entre sus obras más reconocidas destacamos: “El perro del hortelano”, “Fuente Ovejuna”, “El mejor alcalde, el rey”, “Peribáñez y el comendador de Ocaña”, “La Dorotea” o “El caballero de Olmedo”.

A lo largo de toda su vida Lope de Vega mantuvo una inagotable vida amorosa. Se casó 2 veces, a parte tuvo un número inagotable de amantes que dieron como resultado 15 hijos legítimos e ilegítimos. Estuvo desterrado y fue procesado por adulterio. Su espíritu aventurero le llevó a enrolarse en distintas aventuras militares, a los 25 años se alistó como voluntario en La armada Invencible y al final de su vida, en un intento por serenarse o tal vez producto de una crisis personal, se ordenó sacerdote, aunque de poco le sirvió ya que su espíritu mujeriego se apoderó de su destino una vez más.

Falleció el 27 de agosto de 1635. Vivió 73 años. Su obra fue tan extensa que incluso después de su muerte se siguió publicando.

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El HUMOR ABSURDO ESPAÑOL: UNA REVISIÓN OBLIGADA ANTE LA ZOZOBRA DE LOS TIEMPOS.

 

Forges

 

“El humorista no sólo pone de relieve el ridículo de las cosas, sino que, además, evoca la piedad, la ternura, y la compasión en pro de los que sufren. El humorista es una especie de predicador laico. El humor es una manera especial y singularísima de ver y sentir las cosas; es una anticipación, un paso adelante (a veces dado en falso) para romper el ritmo de lo normal”. Enciclopedia Espasa Calpe, “Humorismo”.

 

¿Qué sería de nosotros sin el sentido del humor? Los que sabemos que no merece la pena tomarse demasiado en serio el mundo y sus malas noticias, valoramos esta píldora emocional, gratuita y necesaria -cada vez más- para los momentos de postración y agobio, también para los otros.

“Intentar definir el humorismo, es como pretender atravesar una mariposa, usando a manera de alfiler un poste telegráfico”. Enrique Jardiel Poncela.

Definir que es el humor no es tarea fácil, pero lo que sí está claro es que es algo inherente a cada cultura (las reglas humorísticas se dan por sentadas dentro de cada grupo social o civilización). Lo universal en el humor nace de lo imprevisto, rompiendo tabús y saltándose lo socialmente aceptado/-able. Nos gusta reírnos *de situaciones originadas a partir de un conflicto, conflicto que puede ser real o imaginario (estar dentro de nuestra mente solamente). Por otro lado lo que puede resultar cómico para los japoneses, no lo será para los ingleses o españoles, mientras que *lo trágico y dramático tienen un carácter universal.

*Valgan las secuencias de Woody Allen, todo un erudito en las citadas materias.

Para los ingleses es una manera de llamar la atención y de diferenciarse socialmente “a la alta”. Su humor, refinado, inteligente y con un toque de excentricidad, casi siempre está basado en la ironía y en los dobles sentidos. Los norteamericanos son más de contar anécdotas. Entienden el humor como un vehículo para superar las adversidades de la vida. La figura del entertainer, (como en los monólogos televisivos) o los gags son ejemplos clásicos. El español es un humor socarrón y lleno de bromas muchas veces, pero también alcanza cotas mayúsculas de surrealismo y humor negro.

Al rescate del humor absurdo.

Encuentro la televisión muy educativa. Cada vez que alguien la enciende, me retiro a otra habitación y leo un libro. Groucho Marx, 1890-1977.

El humor absurdo patrio tiene su génesis en la posguerra española. Surgió como un bálsamo para escapar de una realidad de penurias y escasez gracias a un grupo de intelectuales post Generación del 27 en el que concurrieron figuras de indiscutible creatividad como Ramón Gómez de la Serna, Edgar Neville, Jardiel Poncela o Miguel Mihura. Cultivaron y pusieron de moda lo que se conoció como “humorismo”, un sentido del humor de frecuencia alta que  rompía con la tradición literaria vigente hasta la fecha, triste y realista, y que no perdía de vista las tendencias de vanguardia y cosmopolitas que se extendían por Europa y Estados Unidos.

La Codorniz fue la revista que aglutinó a todos estos autores y muchos otros durante sus casi 40 años de vida. Se autodefinía como La revista más audaz para el lector más inteligente. Otra publicación digna de mención es Hermano Lobo, cuyas portadas, están tan de actualidad hoy como hace 40 años:

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El absurdo es un refugio intelectual (entendiendo el absurdo como una rama cultural literaria y no como una payasada en serie) donde se puede observar la vida desde un plano paralelo, un palco para degustar este “doblete” de la realidad: surrealista, extravagante, irracional y extraordinaria. Un buen ejemplo es el provocador y crítico monólogo El Orador, con el que Ramón Gómez de la Serna sorprendió en 1928:

 

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Esta clase de humorismo, a pesar de pertenecer a una época determinada, es eterno y tan exportable y reciclable como lo es la música de los Beatles. Lo que comenzó como un “me rio por no llorar”, donde la dignidad del hombre se salvaguardaba, la censura se toreaba y los problemas se olvidaban, es hoy casi un estilo de vida con multitud de practicantes y parroquianos. El humor absurdo hace más habitable la realidad, por eso está en auge de nuevo. Tengo claro que echamos mano de esta fuga a las alturas pseudo-abstractas durante episodios -como este- de frustración social y crisis socioeconómicas como ya ocurrió en el pasado.

 

humor absurdo español

 

El panorama humorístico español está trufado de fenómenos fantásticos para entender el absurdo de manera global. Encontramos dúos televisivos admirados por millones de españoles como Faemino y Cansado, Martes y Trece o los indiscutibles poetas del ingenio absurdo Tip y Coll; estrellas en solitario cuyo particular ingenio nos ha enseñado órbitas nuevas del humor, a destacar Eugenio, Pedro Reyes, Berto Romero, Ernesto Sevilla o Chiquito de la Calzada; humoristas gráficos de gran sensibilidad artística y argumental, algunos de ellos son Chumy Chumez, Forges, Gila, Mingote, Summers o Perich y no podemos olvidarnos de Amanece, que no es poco, película dirigida por José Luis Cuerda en 1988, es la obra cumbre del humor absurdo español. Más que una película, esta comedia delirante se ha convertido en todo un fenómeno social, que no es poco, incluso llegando sus fans a crear un movimiento propio, los Amanecistas. Si no la conoces, puedes verla aquí.

No hay día más perdido que aquel en que no hemos reído. Charles Chaplin. 1889-1977.

 

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Una Miríada de Olas

Gerry Lopez

 

El mundo desaparece cuando se cabalgan olas.

 

Ahora que ha terminado el verano, coincido más a menudo con mi amigo Rubén en la playa de Berria. Para nosotros el verano es la época intensa de trabajo con nuestros alumnos; cada cual gobernando su barco: él se maneja como pez en el agua con sus cada vez más populares cursos de surf en Berria (Santoña) y un servidor a la intendencia de los cursos de español de Syllabus en Santander. Como decía, son estos días post estivales, de sombras largas, exquisita melancolía y gloriosos rayos de sol de mediodía, en los que nos cruzamos en Berria, cada uno a lo suyo en un territorio común: a carreras por la pasarela de madera en dirección a las olas, aparcando el coche, paseando (él) a Kalani y yo haciendo fotos y como no, en el agua. Las conversaciones cortas pero entusiastas: “¿Qué va a hacer el mar esta semana? ¿Qué tal se presenta el otoño? ¿Cómo le va a Lucía? Lucía es eficiencia, desparpajo y encanto a partes iguales (por cierto Lucía no se me ha olvidado, te debo una cena), una pieza clave en Berria Surf School y todo el mundo que la conoce lo sabe.

 

Una especie distinta.

Estoy convencido de ello y es un tópico de conversación habitual con amigos surfistas. El surf moldea al surfista en todos los aspectos. Te hace ver la vida de una manera menos superflua y más consciente. Te vuelve más resistente y resiliente también; más paciente y con mayor capacidad para afrontar la adversidad: los “revolcones” con los que nos sacude el azar. Te sumerge de lleno en la naturaleza cruda, fría, primitiva. Te catapulta millones de años hacia atrás en el tiempo a un hábitat auténtico, real, sin engaños. Eres algo insignificante en medio del azul inmenso y un segundo después de que Neptuno te ponga a prueba, te sabes merecedor de un título en su reinado, lo confirma tu euforia. Los surfistas que estéis leyendo esto sabéis de lo que hablo.

 

Tom Curren

La mirada de Tom Curren.

 

Con los años y las horas empapadas de salitre, de alguna manera nos volvemos diferentes, especies distintas que caminan por las calles de la ciudad, van a clase o trabajan en una oficina pero con el eco siempre permanente del mar en la cabeza, como si fuésemos caracolas de mirada abstraída y lúcida a la par, enfocando algo que no se puede medir, ni comprar, ni explicar y que nos eleva y separa de las pasiones mundanas. Es cierto, se puede reconocer a un surfer por su mirada y creo que es por la cantidad de horas que hemos pasado contemplando la línea del fondo esperando la siguiente ola.

 

Una miríada de olas.

“No te preocupes, hay millones de olas ahí afuera. Tómate tu tiempo y tu ola llegará”. Duke Kahanamoku.

Tantas como gotas de agua existen en el océano:  las hay que te acunan en una agudísima paciencia mientras esperas que alguna se “infle” y te empuje. Estas parecen no querer venir, pero llegan, como un regalo que despierta tus pupilas de sopetón. Otras consiguen que tu corazón bombee glóbulos rojos a chorro libre y te sientas como si te dispararan con un cañón. Algunas parecen diseñadas a medida según nuestro estado de ánimo, como las que llegan a la playa, complacientes y flexibles, un domingo a mediodía después de una noche de juerga para no complicarnos demasiado la sesión. La ola “pendenciera” te hace trabajar, ir y venir, remar, buscar. Te toma un poco el pelo porque es una presa burlona; aparece y desaparece, se aprovecha de los cambios repentinos del viento cambiando de tamaño “según le dé el viento”, eso sí, en cuanto te subes encima de ella y consigues domarla, es solo para ti. Los “días grandes”, las olas dejan de ser juguetonas, nuestros sentidos “se afilan” y remamos hacia adentro en busca de la siguiente con un nudo en el estómago. Si cazamos “la buena”, ese día tiene sentido por completo. ¿Y qué pasa con la ola ideal? Aunque la mayoría coincidimos en gustos, esta es una cuestión subjetiva. La ola ideal es esa que optimiza la emoción, seguramente se hará esperar, puede venir en forma de onda hueca y armarse en un instante como sucede con las olas de El Brusco, o ser un sendero líquido progresivo  -de esas que encontramos en Somo- donde encadenar maniobras  mientras danzámos sobre su movimiento: bottom turns, reentries e incluso cutbacks  (esta última Rubén es un poco “old-school”, como tú dices). Tampoco nos libramos de ser los protagonistas de explosiones que nos dejan los tímpanos oyendo trompetas y flautas durante minutos. Es verdad, no todo es alegría en el “patio de Neptuno”, el miedo y la desesperación son parte de la experiencia de este ritual líquido salvaje, pero también sensaciones necesarias para saber apreciar los días buenos, los que cuesta olvidar, los que hacen que el mundo desaparezca cuando cabalgas olas.

 

Una más y me salgo.

¿Te suena la frase verdad? Si te vas a enganchar a algo, que sea al surfing, solo necesitas tres cosas: tu cuerpo, una tabla y una ola. Simple para la recompensa que vas a recibir. Cuanto más surfeas mejor lo haces y más te diviertes, lo sabes porque no te sacan del agua “ni con agua caliente”, nunca mejor dicho. Solo saldrás con esa ola que redondee el día, que te haga poner los pies en la arena con una sonrisa exultante mientras caminas hacia el coche.

El surf es maravilloso.

 

En busca de la privacidad perdida.

roy-lichtenstein

 

 

Article in Spanish / English.

 

Esta semana nos acompaña en nuestro blog Nadia K. C., nuestra chica de confianza en Barcelona. Nadia cuestiona lo que todos ya sabemos en relación a las redes sociales a la vez que especula con la creación de un lenguaje propio como ocurría en la antigüedad: un código solo para los seres cercanos incapaz de ser descifrado por personas ajenas a nuestro círculo.

 

Nunca antes había sido tan fácil la comunicación con los demás, incluso con gente al otro lado del mundo. En las últimas décadas la tecnología se ha convertido en algo accesible para todos en todas partes. Las personas se comunican a través de distintas formas y métodos; las redes sociales por ejemplo, son parte de la rutina diaria para la mayoría de la gente.

Sin embargo, no todo lo que brilla es oro, o dicho de otra manera, no todo lo que parece positivo lo es. Por ejemplo, cuanta más información compartimos con los demás -con el mundo me refiero-, menos privadas se vuelven nuestras vidas. Es cierto que podemos poner nuestras plataformas sociales en modo privado y compartir nuestra información solo con nuestros “Amigos” o seguidores, ¡nuestros 5000 “amigos” de todo el mundo! Cuantos más amigos o seguidores tenemos más “populares” e “importantes” nos sentimos; ¿pero de verdad necesitamos compartir nuestras fotos, “me gusta” y “no me gusta”, ideología, creencias y opiniones con los demás? ¿Realmente les conocemos?  ¿su pasado?, o ¿quiénes son ellos de verdad? ¿Podemos confiar en ellos? ¿Y si estos amigos fueran “falsos amigos”?, o peor aún, ¿confiamos en que la información que compartimos no trasciende más allá de la gente con la que hablamos? Y qué pasa si hay alguien detrás de todo este escenario leyendo nuestros mensajes, viendo nuestras fotos, escuchando nuestras conversaciones telefónicas o incluso siguiéndonos y viendo donde estamos exáctamente?

Recuerdo una película que vi hace muchos años llamada Enemigo Público, trataba de como el gobierno de USA tenía las herramientas tecnológicas para controlar a los ciudadanos, investigando todo lo que hacían, donde y como. Recuerdo que por aquella época era casi ciencia ficción… pero hoy día, por desgracia es todo lo contrario, lo que sería ciencia ficción de verdad es que nuestras vidas fueran 100% privadas.

¿Qué podemos hacer entonces para mantener nuestra privacidad, para mantener nuestras vidas y secretos para nosotros y los nuestros? Podemos empezar a eliminar todo nuestro contenido social, ¿un poco radical, no? o podemos desarrollar una forma de comunicarnos utilizando nuestro propio lenguaje, codificando y decodificando, suena duro y complicado pero no lo es tanto. Nuestros antepasados lo hicieron hace millones de años y ni siquiera tenían internet para buscar información, significados y demás cosas; ¿Por qué no podemos hacer lo mismo? ¿Por qué no inventar nuestro propio idioma para compartir nuestras cosas con amigos y familiares? De esta manera si hay gente mirando o escuchando, rastreando o pirateando estaremos a salvo de que solo los “nuestros” capten el mensaje…

Inventar un idioma puede ser duro (hablo con conocimiento de causa) pero si te da pereza “tirarte a la piscina”, puedes adaptar el tuyo a los que ya existen. Los Emoji y los símbolos, cada vez mas personalizados entre sus usuarios, tienen su toque criptoarqueológico -esto gustará a los fans de Indiana Jones adictos a Whatsapp- y son un ejemplo de cómo enviar mensajes sin hablar. Sé que puede ser un poco desesperante, pero si consigues descifrar el mensaje sin perder los nervios, enhorabuena, estás empezando a usar tu propio idioma. Pero no hay que llevarlo al extremo, ayer sin ir más lejos, una de mis antiguas alumnas me escribió un mensaje con muchos Emoji que no substituían palabras, ¡a continuación de ellas! Pensé, ¿Qué sentido tiene esto? Escribir una palabra con su símbolo a continuación a modo de traducción… ¿Para asegurar su comprensión? ¿Para hacerlo divertido? Tal vez sea la necesidad inconsciente de crear un nuevo código de lenguaje en un intento desesperado por compartir información solo con personas elegidas huyendo de ojos y oídos no deseados.

Así que la próxima vez que subas una foto, escribas un comentario en algún sitio, publiques un artículo en un blog, envíes un mensaje o hables por el móbil, piensa dos veces lo que escribes, quien lo puede ver, leer o escuchar tus conversaciones personales, tu gente o perfectos desconocidos intentando descifrar tu personalidad… o puedes también inventar tu propio lenguaje, pero asegúrate entonces de que lo compartes con tu gente, tus verdaderos amigos, ¡no tus 5000 “falsos amigos” o seguidores!

Continuará…

 

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Privacy, a lost word.

Never before was it so easy to communicate with other people, even from the other side of the world. In the last decades, technology has become available to everybody everywhere. People can communicate with each other using many different ways and methods, for instance, social media has become a daily routine activity that the majority of people use.

However, all that glitters is not gold, in other words, not everything that looks positive turns out to be so. For instance, the more information we share with others -with the world in this case-, the less private our lives are becoming. It’s true that in social media sites we can switch to private mode and share information only with our “Friends” or followers, our 5000 “friends” from all over the world! The more friends or followers we have, the more “popular” and “important” we feel; but do we really need to share our photos, “likes” and “dislikes”, ideologies, beliefs, opinions with all these people? Do we really know them? Their background, who they really are? Can we really trust them? And what if these friends are actually “false friends”?, and even worse, do we really trust that the information we’re sharing reaches only the people we are chatting to? And what if there are some people behind the stage reading our posts, looking at our photos, listening to our phone conversations and even tracking us and seeing where we are exactly?

I remember a movie I saw many years ago called Enemy of the State, it was about how the government of the USA had the technological tools to control citizens, investigating everything they do, where, what and how they do it. I remember that at that time it was a kind of science fiction… nowadays, it’s the other way around unfortunately, it would be a real science fiction if we can keep our lives private 100%.

So what can we do to keep our privacy? To keep our secrets and lives just to us and the people important to us? We can start by deleting all our accounts of social media, sounds a bit rad, doesn’t it? Or, we can develop a way to communicate using our own language, coding and decoding, sounds hard and difficult, but it isn’t really. Our ancestors did it millions of years ago, they didn’t even have internet to check information, meaning and everything else; so why can’t we do the same? Why can’t we invent our own language so that we can share our stuff only with our friends and family? This way, even if there are viewers or listeners, hackers or trackers, we are sure that our message is understood only by “our” people…

Inventing a new language can be a hard work (I know what I’m talking about), so if you feel so lazy to “jump into the pool”, you can just adapt to the already existing ones. Emoji and symbols, which are getting more and more personalized among their  users -have a cryptoarchaeological touch that will delight Indiana Jones’ fans addicted to Whatsapp- these are examples of how to send messages without saying a word. I know it can be a bit frustrating but if you know how to decipher the message without losing your temper, congrats, you’re starting to use your own language! However, don’t take it to the extreme, just yesterday, one of my former students sent me a weird message, she used a lot of Emoji, but not instead of the words, next to them! I thought, where’s the sense in this? Writing a word and putting its symbol just next to it as a kind of translation. Is it aimed to double check the meaning? To give it a bit of sense of humour? Or is it her unconscious need to create a new coded language in a desperate attempt to share info only with people she wants to and keep away the unwanted eyes and ears.

So next time before you upload a photo, write a comment somewhere, post an article in a blog, send a message or use your mobile phone to talk, think twice what you’re writing, who can be seeing it, reading it or listening to your personal conversations, your people or complete strangers trying to decipher your personality…or, you can just invent your own language, but then, make sure you share it only with your people, your real friends, not your 5000 “false friends” or followers!

To be continued…

 

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Sin perder el ritmo.

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Unos niños corren asilvestrados por la calle. Corren inquietantemente salvajes con sus caretas, conscientes de su poder y coordinados en una euforia arrolladora. Eso es lo que vemos en el vídeo del grupo británico Kaiser Chiefs cantando Never miss a beat.

What did you learn today?
I learnt nothing
What did you do today?
I did nothing
What did you learn at school?
I didn’t go
Why didn’t you go to school?
I don’t know

It’s cool to know nothing
It’s cool to know nothing

 

¿Por qué hicieron un video de unos chavales que quieren causar el pánico entre los vecinos? Esa es la cuestión, no fue eso lo que hicieron.

Las imágenes están ahí y nosotros, los observadores, debemos sacar conclusiones. ¿Gamberros ociosos disfrazados?, demasiado obvio. Tampoco parece tener tintes políticos. ¿Las consecuencias del absentismo escolar?, eso ya lo dice la letra. Buceemos un poco más.

Hay algo que sabemos, los niños juegan y experimentan, no se aburren. Aprenden unos de otros muy rápido. Jean Piaget (psicólogo y pedagogo suizo de renombre internacional) decía que “la infancia es la fase creadora por excelencia”. Piaget  a diferencia de los psicólogos que le precedieron, nos descubrió un niño mucho más creador, constructivo y original, que posee teorías sobre la realidad. El denominador común de su obra es que la vida es una creación continua de formas que nos enriquecen constantemente logrando que nuestra inteligencia evolucione. Según el profesor, cuanto más interactúe el niño con el medio que le rodea, más se desarrollará intelectualmente.

A partir de esto y volviendo a la declaración de principios indie de los Kaiser Chiefs, es fácil descifrar el significado de la canción: retrata lo importantes que son los jóvenes, su potencial intelectual, emocional y creativo. Nos recuerda que no debemos infravalorar sus capacidades, más allá de las notas del colegio y de lo socialmente establecido.

Sin perder el ritmo, sin perder el pulso, impulsando nuestras mejores cualidades dejando que fluyan de forma constructiva -el tono de motivador televisivo me ha salido sin querer-, ¿cuántos profesores hacen eso con sus alumnos? Los buenos sistemas educativos, fijémonos en Finlandia, ponen el foco en la creatividad del alumno y en la excelencia del profesorado.

Aunque no lo veamos, ellos, los niños, no pierden el ritmo. Nosotros tal vez sí.

 

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