El psicópata y su lenguaje. Una realidad más habitual de lo que creemos.

syllabus blog

El robot de Metrópolis (Fritz Lang, 1927) es capaz de adoptar formas y conductas humanas.

 

Olvídate de Hannibal Lecter y Norman Bates (pero por si acaso no los descartes del todo). Sí, esa es la primera imagen que nos alcanza cuando oímos la palabra psicópata. Asesinos terribles capaces de cualquier cosa para satisfacer su vacío, sus oscuros deseos. La realidad es que estos primeros existen pero en un porcentaje muy pequeño en comparación con el psicópata integrado (que supone el grueso de este colectivo de… ¿personas?). Un psicópata es un depredador emocional intra especie carente de empatía, emociones y con una autoestima muy exagerada cuyo objetivo vital es rodearse de personas a las que pueda parasitar hasta vaciarlas emocional, física e incluso económicamente. En el siglo XIX antes de que se hubiera desarrollado la psicología como ciencia, se les conocía como vampiros emocionales

Para entender este fenómeno no podemos perder de vista la figura del Dr. Robert Hare, una eminencia en el estudio de la psicopatía. Ha desarrollado un test para la evaluación de este trastorno, pero aún así, a pesar de sus más de 30 años de experiencia dice haberse sentido engañado por sus pacientes.

“Los psicópatas son esponjas emocionales y absorben todo lo que tengamos. Pero si exprimes una esponja, suelta todo lo que cogió. Ellos no. Si los aprietas, sólo saldrá polvo”. (Robert Hare).

Para el psicópata no existe diferencia entre una persona y una silla. Las dos son cosas, objetos, y de las dos cosas se puede obtener algún beneficio. La cosificación es un rasgo habitual de estos monstruitos.  Un psicópata juega con las personas de la misma manera que un niño juega con el Lego: construir – desarmar – tirar – para después cambiar de juguete (un puzle por ejemplo) y cuando el niño se aburra del puzle, volverá al Lego. Y así de manera cíclica. Ellos ven a las personas normales como una especie de juguetes muy complejos a los que acceden con total frialdad y con toda clase de juegos de seducción, promesas y falsa adoración (no olvidemos que el psicópata pone a trabajar todo su potencial intelectual y atractivos -que es mucho decir- para cazar a su presa). Es el llamado love bombing inicial, en el que invierte una cantidad de energía enorme para asegurarse a su víctima. Lo que puede parecer una relación ideal, con el camuflado maltratador psicológico no es más que un surtido constante de mentiras que fluyen como el agua unido a un complejo sistema de operaciones que consiste en colarse e instalarse en la mente de su suplemento con el fin de alterar la química de su cerebro y lograr así convertir a la víctima en un junkie emocional.

Lo explica mucho mejor que yo el profesor Iñaki Piñuel y Zabala en este vídeo.

Los psicópatas han aprendido, desarrollado y perfeccionado un lenguaje superior (aunque repetitivo en casi todos los casos que se conocen) para lograr sus perversos fines: las personas sanas. Su instrumento principal es la manipulación en todas sus formas.

 

Lenguaje verbal

Es esta parte la que más nos inquieta a los filólogos.

-Un grandioso sentido del Yo. Esto es evidente desde el minuto 1. Su ego está tan inflado que da la impresión de que van a desaparecer en la estratosfera como un globo sonda. La prueba principal es su discurso grandilocuente y todopoderoso cercano a lo irrisorio muchas veces.

-Dice el dicho que “se atrapa a un mentiroso antes que a un cojo”. Toda esa locuacidad brillante, intelectual y siempre acertada no es más que la membrana superficial que esconde su vacío, una realidad falsa e intereses oscuros. El psicópata no habla, miente, o para seguir con el refranero popular, “miente más que habla”.

– La mentira patológica es un eslabón clave del ADN psicopático; difícil de detectar a priori, aunque todo el que ha vivido relaciones tóxicas de esta jaez, sabe que ahí no termina la ristra de florituras expresivas propiedad de su majareta de cabecera. Por ejemplo una situación conversacional inicialmente  fantasiosa, ideal, mágica -recordemos a Mary Poppins-,  puede derivar en explosiones de furia verbal tan desproporcionadas y legítimas del idiolecto de la niña de El Exorcista, que necesitan de un análisis psicolingüístico a posteriori. En su hábitat, un lobo de mar entendería que “el ventarrón cambió la calma chicha por mar furiosa”.

-Aunque no todas las personas que hablan de manera acelerada son psicópatas, sí muchos de ellos acompañan su locuacidad y cultismos con un ritmo de habla más rápido de lo normal. Lo hacen de forma poco natural, robótica y con escasa carga emotiva, siendo la afectividad que encontramos en sus textos superficial, repetitiva e incoherente con su propia realidad.

-El discurso del psicópata contiene más interrupciones de lo normal y como resultado de un desapego emocional que les incapacita para llevar planes de vida equilibrados, utilizan más tiempos en pasado.

 

Lenguaje no verbal

-Ira y deseo de venganza como únicas emociones posibles o Fire and Fury que diría Trump. Los seres humanos que se relacionan con normalidad establecen lazos emocionales con sus semejantes que sirven para tener una vida más o menos armoniosa. Un psicópata sencillamente no puede, de ahí que su reciprocidad emocional sea inexistente. La persona cuyo sentimiento motriz sea la ira o la envidia la convierte en peligrosa.

-¿Por qué la víctima cree haber encontrado a su alma gemela? ¿Por qué está convencida de haber alcanzado un nivel comunicativo más allá de lo terrenal? Fácil de responder, su maltratador encubierto se las ha ingeniado para “clonar” las expectativas, sueños y deseos de la víctima. Ha trabajado tan exhaustivamente su mente que sabe perfectamente cómo y cuándo actuar. Esta argucia se conoce en la jerga psicológica como mirroring o técnica del espejo y tiene como finalidad ofrecer a la víctima todo aquello que anhela, es decir, convertirse en su media naranja ideal siempre con la misión de seguir alimentándose de ella. Puede parecer ciencia ficción, pero son estas triquiñuelas  camaleónicas con las que se infiltran dentro de nosotros y desde donde juegan a engordar su ego. No olvidemos que estos individuos son de una moral y principios execrable.

-El gaslighting (término adoptado del clásico thriller psicológico Gaslight) es parte de su repertorio de estrategias de manipulación. Esta “destreza” busca crear confusión en la víctima para que dude de sus propios pensamientos, acciones y recuerdos con el objeto de provocarle abatimiento y su posterior derrota. A menudo las víctimas llegan a reconocer cosas que nunca han dicho o hecho para frenar el abuso emocional.

-Estos seres han desarrollado a lo largo de su vida una extraordinaria tecnología para manipular, siendo una de sus herramientas preferidas la triangulación. Esta técnica que dominan con gran precisión y les proporciona unos resultados y satisfacción enorme, consiste en añadir un tercero (o cuarto) a una relación para crear así una situación tan siniestra como malvada. Ellos observaran el desenlace como quien ve una película en el cine. Esto les sirve para minar la psyche de sus suplementos y lograr situaciones de gran confusión y tristeza -pero alimento emocional de gran valor para ellos- o simplemente cuando se sienten aburridos, lo que es bastante habitual, de ahí que vivan en una constante búsqueda de emociones rápidas, peligrosas muchas veces, escasamente juiciosas, irresponsables, promiscuas y crueles.

-Es especialmente inquietante y difícil de encajar la imagen social de personas maravillosas que proyectan al mundo incluso una vez les has desenmascarado. Jamás te hubieras imaginado que ese amigo/a, novio/a que se desvive por las causas sociales, el arte, la vida sana y el bienestar del prójimo fuese en realidad un monstruo camuflado.

 

Epílogo

Los psicólogos afirman que la psicopatía se está convirtiendo en una nueva epidemia social. El número de diagnosticados (aunque diagnosticarlos es muy difícil) va en aumento, también de sus hermanos pequeños los narcisistas. Las cifras son escalofriantes, se estima que hay entre 3 y 7 psicópatas varones y entre 1 y 3 mujeres por cada 100 personas. Esta clase de tiburones emocionales existe más de lo que creemos y por tanto conviene hacer pedagogía sobre el tema. Es digno de mención el canal de YouTube Inner Integration donde la experta Meredith Miller realiza una labor informativa digna de reconocimiento.

La psicopatía no tiene cura. No hay medicamentos ni tratamiento para este trastorno de personalidad, es más, los primeros interesados en no querer curarse son los propios afectados, sencillamente porque están a gusto. Por  tanto no estarás cometiendo ninguna crueldad si alertas a tus seres queridos sobre su presencia o si como dice Robert Hare, “si tienes un psicópata cerca, no te detengas, corre lejos”.

 

Syllabus is the young Spanish school for the people who  Spanish

6 thoughts on “El psicópata y su lenguaje. Una realidad más habitual de lo que creemos.

  1. Excelente exposición de esta triste realidad que más de una hemos vivido. Ojalá hubiese más información y educación sobre este tema. Enhorabuena al autor.

  2. El artículo es muy interesante más aún viniendo de una escuela de español. Se nota que los tiempos están cambiando. Yo particularmente he conocido a un psicópata o socióata tal vez y algo que no olvido es su mirada fría, como si no hubiera nada detrás de ésta. Supongo que es parte de su forma de expresión, consciente o no.

  3. Interesante y agudo artículo. Ellos están entre nosotros, ¿Cabría preguntarse por qué la especie los genera?
    Sin tener voluntad de hacer daño, pueden hacerlo, impulsados por su naturaleza.
    Delimitar las consecuencias de sus acciones, no parece tarea fácil, el primer paso conocerles y que se reconozcan.

  4. Muy afinada la elección de María, la autómata-mujer de la película Metrópolis como cabecera del artículo.
    Una femme fatale metálica, seductora y maligna dispuesta para la devastación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>