Un vistazo al arte monumental y rebelde, positivo y exclusivo.

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En el arte vale todo, o casi todo. Se le pide como mínimo que provoque reacciones en el espectador y que nos estimule para seguir creyendo en él. Os dejo este vistazo al arte monumental y rebelde, positivo y exclusivo. Tan personal y distinto entre sí.

«Pasaré mi vida cuestionándolo todo. Me enamoraré del signo de interrogación». No hay constancia de que la artista Niki de Saint Phalle (1930-2002) fuera una persona preocupada por la gramática, pero lo que sabemos con certeza es que era un espíritu libre e inquieto desbordante de creatividad y energía.

Lo tenía todo para ser un icono in de los 60: joven, guapa, feminista y artista polifacética.

 

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El pop excéntrico de Niki de Saint Phalle fue tan popular como el de Warhol en Nueva York. Creadora de esculturas y lugares mágicos, la artista franco americana se reveló como heredera de los grandes Dalí y sobre todo Gaudí o más concretamente del emblemático Parc Güell que conoció durante una visita a Bacelona en los años 50 y que significó la identidad de su obra a lo largo de su vida.

Se rebeló a través de su universo feminista y social mostrando al mundo su particular visión del cuerpo de la mujer. Distorsionó los cánones estéticos y sociales con sus esculturas. Su reconocida serie de Nanas realizada en la década de los 60 o los provocadoramente teatrales Shooting Paintings, «murders with no victims», que consistían en explosionar a balazos bolas de yeso y botes de spray rellenos de pintura para decorar sus obras. Convertida en una amazona del arte moderno, se ganó el respeto de la crítica y de los Nouveaux Realistes.

Pudimos ver su exposición hace un mes en el Museo Guggenheim Bilbao. Monumental.

 

En las antípodas pictóricas de Saint Phalle tenemos un Museo del Prado que (gracias a la tecnología led) renueva literalmente la luz que arroja sobre sus obras. Ya podemos disfrutar del impresionismo luminoso de las pinturas de Joaquín Sorolla y de sus conocidas escenas de playa bañadas ahora con la luz concebida por su creador. Frescura, cercanía y naturalidad renovada para el gran maestro valenciano y una visión más fiel y pura para todo el conjunto artístico del museo.

 

"Pasaré mi vida cuestionándolo todo. Me enamoraré del signo de interrogación". No hay constancia de que la artista Niki de Saint Phalle fuera una persona preocupada por la gramática, pero lo que sabemos con certeza es que era un espíritu libre e inquieto desbordante de creatividad y energía.  Lo tenía todo para ser un icono in de los 60: joven, guapa, feminista y artista polifacética.  https://www.youtube.com/watch?v=9BJgIED7gBk  El pop excéntrico de Niki de Saint Phalle fue tan popular como el de Warhol en Nueva York. Creadora de esculturas y lugares mágicos, la artista franco americana se reveló como heredera de los grandes Dalí y sobre todo Gaudí, o más concretamente del emblemático Parc Güell que conoció durante una visita a Bacelona en los años 50 y que significó la identidad de su obra a lo largo de su vida. Se rebeló a través de su universo feminista y social mostrando al mundo su particular visión del cuerpo de la mujer. Distorsionó los cánones estéticos y sociales a través de su serie de Nanas realizada en la década de los 60 y los provocadoramente teatrales Shooting Paintings, "murders with no victims", consistían en explosionar a balazos bolas de yeso y botes de spray rellenos de pintura para decorar sus obras. Convertida en una amazona del arte moderno, se ganó el respeto de la crítica y de los Nouveaux Realistes. En las antípodas pictóricas de Saint Phalle tenemos un Museo del Prado que (gracias a la tecnología led) renueva literalmente la luz que arroja sobre sus obras. Ya podemos disfrutar del impresionismo luminoso de las pinturas de Joaquín Sorolla y de sus conocidas escenas de playa bañadas ahora con la luz concebida por su creador. Frescura, cercanía y naturalidad renovada para el gran maestro valenciano y una visión más fiel y pura para todo el conjunto artístico del museo. Paseo a orillas del mar. Sorolla (1909). Sencillez, positivismo y vitalidad.

Paseo a orillas del mar. Sorolla (1909). Sencillez, positivismo y vitalidad.

 

Art Basel es la exclusiva feria de arte en Basilea, Suiza, donde a orillas del Rhin coleccionistas de alto nivel y profesionales de nivel internacional se dieron cita ayer en su 46ª edición.

Precios prohibitivos en la plataforma por excelencia del arte contemporáneo que ni siquiera los museos pueden permitirse. La suma de las obras presentes en la exposición tiene un valor de 2600 millones de euros.

La creación moderna, el mecenazgo, y los clics en Instagram van a ser protagonistas en este evento de proporciones épicas. «Stacked«, la obra de Ai Weiwei, el polémico artista chino, ya vuela por la redes.

En Art Basel se presentan obras de Magritte, Ernst, Chagall, Miró, y, por supuesto, Picasso.

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