Webinars, el futuro del aprendizaje online.

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Webinars, una nueva palabra a tener en cuenta en el mundo de la educación. El término cada vez se oye y se lee más, pero, ¿qué son exáctamente? ¿Nos pueden ayudar a aprender español? Martí Ayma,nuestro escritor invitado de esta semana es un experto en la materia. Dejemos que él nos ilustre.

Debido al avance de la tecnología y a internet, el mundo está cada vez más interconectado y existen menos barreras para acceder a la educación. En los últimos años han surgido muchos programas de educación online en los que los estudiantes de todo el mundo pueden aprender sobre temáticas de su interés mediante vídeos y ejercicios teniendo el correo electrónico como único punto de comunicación con los profesores. Pero, ¿han oído hablar de los webinars? ¡Son el futuro del aprendizaje a distancia!

¿Qué es un webinar?         

La palabra webinar se formó a partir de la expresión “Web-based seminar”, que se podría traducir por “seminario basado en internet” o “seminario online”. Se trata de un evento donde participan de un lado unos ponentes y del otro estudiantes o personas interesadas en el tema del que trata la sesión. Cuando hablamos de un webinar puede tratarse de una presentación, una clase o un seminario que se transmite a través de la web utilizando una videoconferencia en vivo.

La clave de un webinar son sus elementos interactivos, la habilidad de dar, recibir y discutir información desde cualquier punto del planeta y de forma simultánea. De este modo un webinar contrasta con un webcast, en el que la información se transmite unidireccionalmente y no admite interacción entre el presentador y la audiencia. En ocasiones incluso pueden responderse encuestas durante los webinars.

¿Cómo se vinculan los webinars a la educación?

La web permite que la educación tenga un fácil acceso desde cualquier punto del mundo con conexión a internet, por lo que los estudiantes pueden recibir materiales educativos como deberes, horarios de exámenes, resultados de los test realizados… Algunas clases participan en sesiones de chat semanales de forma que los estudiantes pueden interactuar entre ellos mientras aprenden un tema en particular, enriqueciendo así su proceso de aprendizaje.

Además, la mayoría de universidades ofrecen información sobre sus cursos,  sobre el proceso de admisión y sobre la propia universidad a través de internet; ya sea en una página web estática o a través de las redes sociales. Pero cada vez más universidades deciden realizar otras acciones comunicativas para poder captar estudiantes internacionales, por lo que buscan otros canales en los que los estudiantes potenciales puedan interactuar con los miembros de la universidad. De esta forma surge la integración de los webinars en los procesos de reclutamiento, con muchas ventajas tanto para las universidades como para los estudiantes.

Podemos ver, por ejemplo, el portal www.thestudyabroadportal.com, donde los estudiantes pueden elegir entre una gran variedad de webinars gratuitos en los que se presentan cursos de posgrados y doctorado de universidades de todo el mundo. Así éstos tienen la oportunidad de conocer en profundidad el curso y la universidad e interactuar con los miembros de la institución para que resuelvan sus dudas desde cualquier punto del globo.

¿Pueden utilizarse los webinars para aprender español?

Los webinars son una excelente herramienta para aprender idiomas ya que, a parte de juntar a un profesor y a uno o más alumnos en un mismo espacio al mismo tiempo, permite reproducir presentaciones en las que se puede mostrar ejemplos de construcción de frases, vídeos, escritura instantánea por parte de profesor y alumnos… De esta forma se puede aprender un idioma participando en una clase desde la comodidad del hogar en cualquier país del mundo.

A diferencia del típico curso de español en el que el estudiante compra un libro y unos CDs, un webinar permite que el profesor escuche los errores de pronunciación del alumno y le enseñe cómo debe colocar la lengua para producir los distintos sonidos que suelen dar problemas a muchos extranjeros, como el sonido de la ‘J’ o la ‘R’. Además, el profesor puede profundizar en el aprendizaje de la lengua española explicando cosas que jamás aparecen en los libros, como diferencias entre el español de España y el de Latinoamérica.

Este último punto resulta verdaderamente importante si se tiene en mente realizar un viaje a Sudamérica para evitar malentendidos. Véanse estos ejemplos: mientras que en España la palabra “coger” significa asir o agarrar algún objeto, en determinados puntos de Latinoamérica la misma palabra escrita “cojer” significa realizar el acto sexual ¡Hay que tener cuidado para no tener que evitar una situación embarazosa! Asimismo, la palabra “ligar” significa “pegarse”, por lo que la frase “salir a ligar” tiene un significado totalmente diferente en sendos lados del Atlántico.

El viajero aprende mejor.

Cristóbal Colón

Mucho ha llovido, sobre todo en el norte de España, desde que hace 523 años al chico más espabilado de la clase, un tal Cristóbal, le diera por cruzar el charco en busca del Nuevo Mundo. Colón el explorador no podía ni imaginarse la magnitud de su descubrimiento al desembarcar en Las Bahamas.

Lo que tiene hacerse famoso. Todavía hoy no se sabe a ciencia cierta si su origen era portugués, extremeño, gallego, andaluz, catalán, castellano, genovés (tesis ampliamente defendida) o incluso inglés. El lo ocultó por motivos religiosos, políticos o de clase social. Motivos que podrían haber hundido la carrera del Almirante.

Ni los famosos de hoy ocultan sus orígenes, ni para viajar a otro continente necesitas tu propio navío. Toda una súper generación de jóvenes universitarios, la actual, lo sabe bien y es consciente de lo que cuesta abrirse camino en una globalidad competitiva y conectada en su totalidad. ¿En qué momento se nos ocurriría pensar hace 10 años que los community managers iban a ser piezas clave en las empresas de 2015?

La vida es cambio y hay que adaptarse al medio (he entrado en «modo cita» sin buscarlo). Tendemos a vivir realizando trabajos que nos gusten cada vez más; que nuestra ocupación profesional sea nuestro hobby y que nos aporte cierta cultura. Como consecuencia la oferta universitaria y de formación en general crece en su heterogeneidad. Se adapta al medio. Los profesionales del coaching y los pilotos de drones nos lo han dejado claro.

El turismo idiomático o lingüístico (“Se llama turismo lingüístico a los viajes que se realizan al extranjero para poner en práctica actividades relacionadas con el aprendizaje de su lengua” (Baralo, 2006)) es producto de la necesidad de aprendizaje y del deseo de expansión en otras culturas. Esta forma de turismo al igual que la nueva ola de trabajos, quiere  embarcar en la misma carabela de cultura y lenguaje. Aprender, viajar y divertirnos todo en una misma píldora emocionalmente buena a la que llamamos inmersión lingüística.

Hubiera sido estupendo que Cristóbal Colón y su tripulación hubiesen aprovechado sus numerosos viajes a las Indias (Cuba, Puerto Rico, Honduras o Venezuela) para practicar la lengua indígena y fomentar el intercambio lingüístico. ¿Lo hicieron? De vuelta a casa se hubieran convertido en trending topic entre las celebridades ilustradas españolas. Retwitteados una y mil veces sus préstamos léxicos y creando escuela en el sentido más amplio de la expresión:

El cacique del Caribe bajó de la hamaca y preparó una barbacoa de caimán y tiburón con guacamole. Ensalada de aguacate, tomate, yuca y maíz. Después junto a los micos y las llamas, fumaron tabaco, comieron papaya y bebieron tequila.

Colón era un hombre de mar. Los documentos escritos que conservamos del marino son una amalgama de varias lenguas en los que se pueden leer anotaciones mayoritariamente en castellano pero con evidentes giros lingüísticos naturales del portugués y catalán. A raíz de sus viajes nuestra lengua se enriqueció con novedades léxicas tomadas de las etnias precolombinas como cacahuete y tabaco o canoa y hamaca (estos últimos son los primeros americanismos según explica el almirante en su diario).

El viajero aprende mejor. Lleva y trae experiencias, costumbres, palabras. Contagia su espíritu aventurero. El viajero comprende mejor el mundo y tiene mayor conciencia de la libertad.

Danza y comunicación: baila primero. Piensa después.

Anamarga durante una actuación

 

¿Cuánto conoces sobre los beneficios de la danza y la música? ¿Sabías que lenguaje y danza están en un mismo plano? Anamarga, una de las referencias actuales  más importantes de la danza en España, nos desvela en este artículo las conexiones que existen entre danza, música, lenguaje, aprendizaje y educación.

BAILA PRIMERO. PIENSA DESPUÉS. ES EL ORDEN NATURAL. Lo dijo Samuel Beckett y no puedo estar más de acuerdo.
Mi experiencia es la danza flamenca.

Que disfrutemos de la música es algo que ha traído de cabeza a científicos y biólogos, porque a simple vista parece que es algo que no tiene importancia. Entonces,

¿por qué bailamos y cantamos?

¿Por qué tocamos instrumentos?

¿Por qué vamos a conciertos?

¿Por qué el ser humano desde hace miles y miles de años destina energía y recursos a esta actividad?

La respuesta no es sencilla y tiene que ver con las leyes de la selección natural, simplemente nos gusta porque obtenemos beneficios físicos y psíquicos y nos produce un inmenso placer. Activa el sistema límbico y baña nuestro cerebro de endorfinas, las mismas hormonas que generamos cuando le damos un beso apasionado a alguien o nos comemos un buen trozo de tarta de chocolate, y es más, cuando cantamos y bailamos en grupo en un concierto, esa misma hormona nos ayuda a establecer lazos sociales y nos conecta, por lo tanto es parte de nuestra supervivencia.

La música está presente en todas las culturas desde hace miles de años y los científicos creen que podría haberse desarrollado como una forma de comunicación sencilla y natural anterior al lenguaje verbal, mas complejo por su sintaxis y reglas. De hecho, hay varias teorías que argumentan que la danza nació antes que el lenguaje a juzgar por las pinturas rupestres prehistóricas halladas en distintas zonas.

Desde que nacemos venimos preparados de serie para aprender patrones y estructuras. Gracias a la imitación y a la repetición aprendemos también a hablar, y esto hace que la música sea música. Pero además está la emoción, la música y la danza se procesan en regiones del cerebro asociadas a los sentimientos y a la memoria, de ahí que una melodía pueda generarnos desesperación o euforia, que pueda llevarnos a la mas profunda tristeza o alegría o recordarnos un momento de la infancia.
Cuando escuchamos o tocamos música, cuando bailamos, se activan múltiples áreas de nuestro cerebro, la parte del cerebro responsable del pensamiento racional se encarga de aprender lo que es la música.

Lo que la ciencia ha puesto de manifiesto es que hay dos grandes enseñanzas que sacamos de la música y de la danza:

1º Es el medio de comunicación que favorece las relaciones sociales, permite que la gente esté al lado unas de otras, imitándose, hablándose, y lo más importante conectando y comunicándose.
2º La música y la danza desarrollan la capacidad de planificar y de controlar tareas distintas que se ejecutan simultáneamente. Ayudan a mantenerte concentrado, y sin embargo todo esto ocurre mientras disfrutamos, solos o en compañía… es maravilloso.

Todos sabemos que las artes en general no forman parte de las conocidas como materias troncales, muy al contrario de lo que la neurociencia está demostrando desde hace ya algunos años. La danza no forma parte de los currículos de la formación primaria o secundaria. En primaria la música puede que en la nueva Ley de Educación desaparezca, y las artes plásticas están cada vez más arrinconadas, a pesar de que estamos rodeados de arte. A la larga esto trae consecuencias, la música y la danza aportan beneficios que duran toda nuestra vida a partir de una edad temprana y conducen a una mayor habilidad intelectual fuera de la música y la danza, o sea, sirve para todo. ¿Os preguntareis si eso ha sido probado? Las personas han sido capaces de mostrar diferencias claras en la memoria operativa que es la capacidad de recordar cosas, en una manera de usarla a corto plazo, mientras estas pensando, haciendo cálculos y planificando.

En definitiva, podemos beneficiarnos de lo que la danza y la música nos enseña en nuestro trabajo, en nuestra vida privada, solos, en pareja o en grupo.

¿Alguien se imagina la vida sin arte? Yo no.

 

Hipster mira que cosas

 

Valle Inclán

Ramón del Valle-Inclán se reveló literariamente a su manera

 

Los hipsters son narcisistas y estetas hasta la médula. Este selecto grupo adorador de los gustos superiores tiene como todas las tribus urbanas sus referencias musicales, literarias, cinematográficas y artísticas en general. Víctor Lenore explora esta subcultura aparentemente rebelde en su reciente libro Indies, hipsters y gafapastas , y con ojo crítico disecciona el fenómeno en tendencia cuyo nombre, hipster, se acuñó en la Norteamérica de los 40 para referirse a los aficionados al jazz y a un estilo de vida que Jack kerouac enseñó al mundo en su obra de culto En el camino.

La sociedad «multitendencia» en la que todos pululamos está bien. Es divertida, productiva comercialmente y muchas veces absurda intelectualmente. Es experta en favorecer bonitos envoltorios en pos de resultados que a veces carecen de auténtica calidad. Algo así ocurre con toda esta efervescencia cultureta de nueva hornada en la que los nuevos abanderados de lo in lucen barbas escrupulosamente recortadas y gafas de pasta de anticuario.

No tengo nada en contra de esta contracultura autocomplaciente, valga la redundancia, aunque a veces tengo la sensación de que invierte más horas de vuelo frente al espejo que en la librería, y no será porque no se haya creado toda una pseudoindustria preocupada por saciar sus supuestas exquisiteces intelectuales. ¿Hipsterismo tal vez?

Tanto si eres español como si no, un soberano consumidor de lo vintage o un miembro de cualquier otro clan social conocido, aquí te dejo 3 salvavidas para actualizar tu discurso y para que no puedan decir que tu impecable trabajo de estilismo no encontró el respaldo cultural que se merecía.

Imagínate, vas con tus superpintas acompañado de tus amigos a ver una reposición de Lost in translation (Sofia Coppola, 2003), título alabado por todo hipster que se precie, y como has leído este artículo puedes explicarles que… el cine hipster como tal no existe, aunque si un cine independiente alejado de productoras y estudios importantes en continua expansión con una posición cada vez más definida internacionalmente. Añades después dos títulos «fetén» españoles muy recientes: La herida (Fernando Franco 2013), es una demoledora historia valiente y sin adornos que le sirvió a su actriz protagonista para ganar el premio Goya. Por otro lado la elegante, minimalista y cadente Stockholm (Rodrigo Sorogoyen, 2013) un largometraje fundamental para estar al día de nuestro cine. Premiada y mimada en su realización, tiene que estar en tu próxima tertulia cinéfila.

El paso de los años tiene el poder de convertir en gran reserva, para los modernos, títulos que en absoluto fueron concebidos para ello. De acuerdo que Un perro andaluz  siempre será ultra moderna, sin embargo trabajos como Peppermint Frappé (Carlos Saura, 1967) sorprenderá a más de un interesado por la cultura española contemporánea. Inquietante y eufórica, no por tener casi 50 años se ha vuelto inútil, todo lo contrario, es un gran complemento cultural.

La Bicicleta es un cycle café estupendo situado en el madrileño barrio de Malasaña donde no hace mucho, surgió entre un grupo de forofos de las dos ruedas una avivada discusión musical. Queríamos ponernos de acuerdo en quienes eran los adalides sonoros escogidos por el colectivo hip del panorama patrio. Si The Smiths representan el movimiento a nivel internacional, ¿a quiénes tenemos nosotros? ¿Cuáles son los grupos españoles para estar en la onda? Después de mucho pedaleo retórico, el Tour terminó con la siguiente clasificación:

1. Los Planetas

2. Vetusta Morla

3.Lori Meyers

4.Supersubmarina

A parte de la generación beat, la literatura urbana y postmoderna (nunca la mainstream) es la preferida por la tribu de marras. Roberto Bolaño lo consiguió con 2666su obra póstuma. Pero pocas cosas pueden ser tan cool dentro de la esfera hipster como conocer los méritos de escritores de la talla de Ramón María del Valle Inclán. Alguien que quiera diferenciarse del resto por sus conocimientos literarios españoles, debe de saber que Luces de Bohemia, una de sus obras más importantes, supuso la cima de un nuevo género teatral, el esperpento, una visión crítica, deformada y grotesca de la realidad que acontecía en el Madrid de los años 20. Narrada con un lenguaje atrevido y actual, la obra siempre está de moda y no ha dejado de representarse. Además, alguien que escribió un libro titulado Los cuernos de don friolera no puede ser aburrido.

Valle Inclán recomendaría su obra al mejor de los hipsters, no tengo la menor duda.

 

 

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FIN

Syllabus is the young Spanish school for the people who Spanish

El misterio de educar en el arte

Claudia Iza en tu taller de pintura.

Claudia Iza en tu taller de pintura.

 

Es propio de los buenos profesores (y todo un arte) que quieran estimular el potencial creativo de sus alumnos para que fuera de las normas, puedan encontrar su propio camino y crecer desarrollando una identidad. La diseñadora y profesora de pintura Claudia Iza nos recuerda con esta anécdota vivida en primera persona, que no solamente los alumnos aprenden de los profesores. 

En el exterior de mi estudio la lluvia cae con fuerza, insistente y casi musical, mientras, me preparo un té calentito… ummmm. Es un ritual dejarme caer en mi sillón amarillo y esperar de mi última obra, que me hablen  sus pinceladas prusianas y desmedidas que a veces  me complacen y otras me agotan. Por suerte suelo retornar de ese estado por la atención que reclaman mis alumnos.

Es sabido que la comunicación eficaz entre alumnos y profesor empieza por una acertada metodología de enseñanza. En mi caso el mundo de las palabras se transforma en un lenguaje plástico apropiado para cada alumno y su obra.

En una ocasión Arielle, alumna curiosa y decidida, me pregunta: ¿cómo puedo expresar rabia y furia en esta zona de mi pintura?

Le digo yo…vaya…a ver Arielle (pausa), observa  tu pintura y ¡prepárate para la furia! Mezcla, por ejemplo, en tu paleta, amarillo cadmio con carmín de garanza o amarillo con azul cobalto, amarillo con gris de payne, el amarillo es el más voluble, pierde su carácter y se convierte en un crisol de emociones.

OK, dice Arielle, entoces, ¿cuánto de amarillo y de carmín? porque sé que el violeta es  5 partes de azul y 2 de rojo y el marrón 2 de azul, 2 de amarillo y 1 de rojo…(silencio)

ya, le digo, déjate llevar Arielle, dale una oportunidad a tu cerebro, deja que desconecte de lo académico y viva este episodio de colores desordenados en tu lienzo.

Ahhh, umm, (silencio), me mira, (pausa) a continuación observa su pintura y sin pestañear estampa  la paleta de colores en el lienzo, como si fuera una tarta que acaba en un rostro, la gira una y otra vez con rabia y fuerza,  para exhausta y dice ¡uauuu!

Y yo apelo a un Goya anciano, me acuerdo de una litografía de su álbum de Burdeos que se titula “Aún aprendo”.

 

Syllabus es la escuela joven para la gente que ama el español y su mundo. Sigue nuestro blog y disfruta de artículos de interés cultural.

 

El lenguaje en el viaje.

viajar es aprender

El lenguaje es el vehículo que te hará rodar con seguridad en cualquier país.

 

Están muy de moda las citas trotamunderas, aconsejadoras e inspiradoras de sabiduría asociadas al concepto de viaje como experiencia de vida. Todo pensador, escritor o artista que se precie tiene una que además se puede leer en una fotografía vintage. Es algo viral en la red.

Me quedo con estas:

Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro. Emily Dickinson.

El fascismo se cura leyendo y el racismo se cura viajando. Unamuno.

El que emplea demasiado tiempo en viajar, acaba por tornarse extranjero en su propio país. René Descartes.

El que no viaja, no conoce el valor de los hombres. Proverbio árabe.

El que busca la verdad corre el riesgo de encontrarla. Isabel Allende.

Dentro de veinte años lamentarás más las cosas que no hiciste que las que hiciste. Así que suelta amarras y abandona el puerto seguro. Atrapa los vientos en tus velas. Explora. Sueña. Descubre. Mark Twain.

No está en ningún mapa. Los lugares verdaderos nunca lo están. Herman Melville.

Sin embargo, echo de menos en las citas que he encontrado algo fundamental e intrínseco en cualquier viaje o aventura. El concepto de lenguaje. La R.A.E lo define así. Sin él, la comunicación retrocede al paleolítico (perdona si este enlace te distrae del texto y se te hace largo pero no he encontrado el de Raquel Welch), aunque sobre esto habrá opiniones, ya que podemos comunicarnos sin hablar.

Se pueden escribir ríos de tinta sobre los beneficios estrictamente lingüísticos de dominar la lengua de destino para el viajero, aunque poco se ha dicho sobre la experiencia emocional que se destila como resultado de dicha competencia lingüística.

Por ejemplo, en tu ansia de explorar nuevas culturas decides aprender español. Viajas a España, Estados Unidos o Sudamérica para dominar el idioma en vivo y llega un momento en el que ya no es tan importante si estás frente a las ruinas de Machu Picchu o en la Catedral de León, España. Entonces te das cuenta de que ya no solo hablas, te comunicas y resuelves situaciones, sino que empiezas a entender como ellos. Captas pequeños matices (distintas formas de decir lo mismo en una misma lengua o largos y elocuentes silencios como ocurre en algunos países de Sudamérica) que trascienden lo puramente conversacional, lees entre líneas lo que oyes y te sientes más que realizado.

Cuando tu lengua madre y tu lengua meta comparten esa aproximación, esos detalles, sabes que ha merecido la pena, que no va a haber una vuelta atrás y que estás rodando en la mejor parte del viaje idiomático.