Una tarde con aroma a libros viejos.

 

Article in Spanish/ English.

Llevamos un mes de verano y Santander está en flor. A punto de comenzar están las fiestas, los conciertos y las casetas de pinchos. Las calles rebosan actividad, turistas, vida playera y desenfado veraniego a chorro libre. Tal vez sea por eso que nos haya invadido la nostalgia y hayamos retrocedido de un brinco hasta el otoño para reencontrarnos con una amiga, Carmen Alonso, especialista en arte y literatura del siglo XX y dueña de una librería imprescindible. Si te gustan los libros viejos, este es tu sitio.

Es una tarde otoñal y paseo por el centro de Santander. Casi sin darme cuenta desemboco en la calle Cisneros, no muy lejos del ayuntamiento, donde un fogonazo naranja se apodera de mi atención y me atrae hacia él. Sonriendo, Carmen Alonso me abre la puerta y me invita a entrar. Estoy en su librería, homónima, una librería de viejo.

Desde el hall atravesamos el patio abarrotado de plantas, libros y grabados para descubrir al fondo una sala que te atrapa de golpe: tiene arte, auténticas reliquias, tesoros vintage, muebles antiguos, montañas de libros que se agolpan por el suelo, paredes y estanterías, y el hechizo especial de un olor que te hace pensar en la cantidad de historias ocultas dentro de todas esas páginas amarillentas y de sus antiguos dueños…

 

 

Lo viejo y lo nuevo se dan la mano en un lugar mágico y atemporal, porque por las buenas historias no pasa el tiempo.

Al preguntar a Carmen quien es su lector y por qué me contesta:

“Los clientes no pueden ser más variados en edad, sexo, intereses y poder adquisitivo. La librería no es sólo para lectores de novelas, es también para gente que busca libros de cocina, de relojes, de arte o simplemente que espera encontrarse de nuevo con ese libro que prestó, o que tuvo de pequeño. Hay muchos que vienen también porque quieren contarte algo de su biblioteca. En fin, todos vienen buscando algún tipo de magia y que, espero, encuentran”.

 

AN EVENING WITH A SCENT OF OLD BOOKS.

Walking around the centre of Santander on an Autumn evening, I drift into Cisneros Street, not very far from the town hall. An orange glow catches my eye and draws me to it. Smiling, Carmen Alonso opens the door and invites me in. I am in her antique bookshop, which she shares a name with.

From the lobby we cross the plant, book and painting ridden patio to discover a chamber that grabs you from the start: it has art, genuine art relics, vintage treasures, antique furniture and mountains of books flood the floor, walls and shelves and the special charm of a scent that makes you think of the amount of hidden stories inside all those aged pages, and their prior owners…

The old and the new coexist in a magical and timeless place, because time does not wear good stories.

When I ask Carmen about her readers, she replies:

“The customers can vary significantly in age, gender, interests and wealth. The bookshop is not only for novel readers, it is also a place for people who look for books on cuisine, watches, art, or simply long to reunite with that lent book, or the one they had as a child. Many of them just come to talk about their own collections. In the end, all of them come searching some kind of magic and, I sincerely hope they find it”.

 

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