Profesores adultescentes en peligro.

Peter Pan

 

Article in Spanish/ English.

La idea de no crecer nunca no es nueva. La juventud eterna, la maravilla de vivir en una ingravidez carente de responsabilidades revoloteando solo de aventura en aventura tiene un autor, el escocés James Matthew Barrie y su libro es Peter Pan.

“No quiero ser mayor jamás -dijo con vehemencia-. Quiero ser siempre un niño y divertirme. Así que me escapé a los jardines de Kensington y viví mucho, mucho tiempo entre las hadas”. Peter Pan.

A la sociedad capitalista, de satisfacciones inmediatas y generadora de falsas felicidades, hay que atribuir el florecimiento del Síndrome de Peter Pan. Los Peter Pan son niños pequeños en cuerpos de adultos: egocéntricos, inseguros e irresponsables. No debemos confundirlos con los adultescentes (Kidults como se les conoce en USA), estos últimos tienen un patrón psicológico más equilibrado, tienden a la independencia pero siguen siendo caprichosos -no pasa nada, el plastic money lo soluciona- aunque con cuarenta y tantos a lo mejor ya va siendo hora de apartar la Playstation y empezar con el póker.

En los adultescentes la juventud sin caducidad es consciente y controlada. También controlada por el marketing que ha encontrado en ellos una mina. Un nuevo perfil de cliente que se desvive por los videojuegos, las chucherías premium, las zapatillas de deporte vintage y por lo general un interés desmesurado por la búsqueda y captura de todo aquello que les recuerde sus años mozos.

Como envejecer no mola, mejor seguir siendo jovencitos. La eterna juventud tiene ventajas, nos mantiene al tanto del último hit de Justin Bieber gracias a los hijos adolescentes con los que además compartimos pandilla. Adolescentes según las leyes de Darwin, entiéndase.

 

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Los académicos de la Lengua Española todavía no han incluído el término en su diccionario y Word me la ha subrayado en rojo varias veces. No se hará esperar, pocas palabras concuerdan tan bien con el devenir de los tiempos.

Los profesores adultescentes son una opción más, pero deben dominar las claves interculturales y huir del espectáculo generacional.

El profesor busca la empatía con sus alumnos, durante sus clases necesita “ser ellos” para comprenderlos, analizar sus necesidades y encontrar los cauces para transmitirles su ciencia. También, y esto es una cuestión de conocer el sitio de cada uno, existe el riesgo de sobreactuar especialmente con adolescentes. ¿Cómo?, confundiendo los límites y queriendo conectar con la clase hablando y vistiendo como ellos, mimetizando sus gustos, exagerando tu condición de profesor y ventaja lingüística con la intención de ganar cercanía. Esto no te puede pasar por muy adultescente que seas. El profesor primero debe de ser una autoridad antes que un colega. Estar en el equipo pero sabiendo que existe una distancia, como un director de orquesta.

Curiosamente son los propios alumnos los que demandan estos márgenes, estos límites de intimidad que refuerzan la profesionalidad del docente. Si además añadimos que en la enseñanza del español a extranjeros el dominio de las claves interculturales es esencial, más razón a mi favor. Todos hemos sido alumnos y sabemos de qué va esto, se puede resumir en un “juntos pero no revueltos”.

“Sé tú mismo. Los demás puestos están ocupados”. Oscar Wilde.

Por otro lado si tienes madera de profesor enrollado, procura creértelo y que tus pupilos se lo crean también, a lo mejor no llegas a enfervorizar a tus alumnos como lo hacía el profesor Keating, pero al menos no caerás en el esperpento.

Sobre esta materia (interculturalidad en el aula) no hay demasiado escrito pero conviene ser profesional. También ser uno mismo. Tus alumnos no venían buscando un animador de hotel, querían aprender cosas nuevas y ahora tienes delante veinte pares de ojos escudriñando tu forma y tu fondo.

O como decía Mario, mi profesor de francés en la universidad: “ante la duda, liberté, égalité et tranquillité”.

 

Adulteen teachers in danger!

The idea of never growing up is nothing new! The eternal youth, the wonder of living in weightlessness lacking any kind of responsibility and swarming from adventure to adventure has an author, the Scottish James Matthew Barrie and his book Peter Pan.

“I don’t want ever to be a man -he said with passion-. I want always to be a little boy and to have fun. So I ran away to Kensington Gardens and lived a long long time among the fairies”. Peter Pan.

To nowadays capitalist society, seeking immediate satisfaction and generating false happiness, the flourishing of Peter Pan Syndrome should be attributed. Peter Pan are those small children trapped in adult bodies: they are usually egocentric, insecure and irresponsible. They should not be confused with adulteens (Kidults as they are known in the USA), the latter have a more balanced psychological pattern, they tend to be independent but remain capricious – it does not matter, plastic money solve the quandary – although in their late forties maybe it is high time to set aside the Playstation and start with poker!

The concept of the eternal youth is fully understood and controlled not only by the adulteens, but also by the marketing which has found in them a real gold mine. A new customer profile has emerged, eager to purchase the newest video games, premium knick-knacks and vintage sneakers in a desperate search of everything which can remind them their early years.

As aging ain’t cool at all, we’d better remain being youngsters. The eternal youth has advantages, it keeps us up with the latest hits of Justin Bieber thanks to teenage children who become our buddy-buddy. Teenagers according to Darwin’s laws, you know!

 

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The Spanish language academics haven’t included the term yet in their dictionary and Word has highlighted it in red several times. However, such a current concept will not keep us waiting very long till it finds its place.

Adulteen teachers could be an alternative option, but they must master the intercultural concepts and avoid the generational show.

The teacher seeks empathy with their students, during the classes he needs to be “their students” to understand them, analyze their needs and find ways to convey their knowledge. However, and this is a matter of knowing the role of each part, there is a high risk of overacting especially with teenagers. And how is that?, crossing the limits and seeking to connect with students talking and dressing like them, mimicking their tastes, exploiting their status as teachers and their linguistic advantage to the maximum in order to seek closeness. This by no means should happen to you no matter how adulteenager you are! The teacher must first be an authority rather than a colleague. He should be a part of the team but remain distant, just like an orchestra conductor.

Curiously enough, it is the students themselves who require these borderlines, these limits of intimacy that reinforce the professionalism of the teacher. If we also add that in the teaching of Spanish to foreigners the mastery of the intercultural keys is essential. We have all been students and we know what this is about, it can be summarized in “together but not scrambled”.

“Be yourself. Everyone else is already taken”.  Oscar Wilde.

On the other hand, if you’re a cool teacher, try to believe it and make your pupils believe it too, maybe you don’t have to outrage your students as Professor Keating did, but at least you should avoid to be categorised as grotesque.

About this matter (interculturality in the classroom) there is not much written yet but it is convenient to be professional. You must be yourself. Your students did not come looking for an entertainment manager, they wanted to learn new things and now you have 20 pairs of eyes in front of you, scrutinizing your appearance and background.

Or as Mario, my French teacher at the university said: “whenever in doubts, liberté, égalité et tranquillité”.

 

Syllabus is the young Spanish school for the people who ♥ Spanish

One thought on “Profesores adultescentes en peligro.

  1. En efecto Marcos, yo como profesora sé muy bien lo que es controlar una clase de 20 adolescentes! Ser a la vez algo entre amiga y madre sin perder el papel de profesor no es algo muy fácil de conseguir la verdad. Saber encontrar esta línea súper fina entre profesionalismo, empatía, entendimiento a una generación tan exigente sin perder la esencia de ser uno mismo no es una tarea fácil, pero se puede conseguir cuando el objetivo más importante es motivar, educar y hacer grandes a estos pequeños individuos… al fin y al cabo, todos hemos estado en el otro lado del aula :)

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