DEJA DE COMERTE EL COCO: VAMOS A RESOLVER EL DILEMA DEL DEQUEÍSMO Y EL QUEÍSMO.

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Dequeísmo y queísmo, otra pesadilla española.

¿A quién no le ha pasado alguna vez? Me refiero a cuando nos quedamos pensando si lo habremos dicho bien o no. Fíjate:

«Me alegra de que hayas aprobado el examen».

«Estoy seguro que el candidato vendrá».

El primer caso es un dequeísmo y el segundo un queísmo.

→ Se produce el dequeísmo cuando se usa innecesariamente la preposición «de» entre el verbo y la conjunción «que». Por lo tanto, hay dequeísmo cuando la sintaxis de la frase no exige la secuencia «de + que».

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→ Por otro lado hay queísmo cuando se omite una preposición, generalmente «de», en contextos en que es necesaria la secuencia «de + que» u otras fórmulas de preposición + que.

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Puede ser una «pesadilla» para hablantes y oyentes. Por ejemplo, si dices «Me fijé que tenía el pelo rubio», tendrás tu momento de gloria queísta ya que lo correcto sería «Me fijé en que tenía el pelo rubio». Y si te plantas con un «Lo siento, me han dicho de que te divorcias» te habrás ganado la medalla al dequeísta del año.

El dequeísmo, más perdonable quizá, es un error basicoide heredado habitualmente en un contexto diastrático de nivel vulgar, mientras que el queísmo es más una demostración -fallida- de buen habla. Un intento de escapar del acomplejante dequeísmo a cualquier precio mediante la supresión de todo «que» que se ponga por delante. Algo así como ante la duda, los «ques» fuera. 

Esta pesadilla de los «ques» lo es sobre todo para los españoles, y digo los españoles porque es la clase de vicio lingüístico que adquirimos o bien por repetición de lo que oímos o  sencillamente porque nos lo han enseñado mal. Sin embargo es algo difícil de escuchar a un estudiante de español -a no ser que haya aprendido por su cuenta y directamente de la calle-. 

Y de esto no se salva nadie, pueden caer en el vulgarismo desde el banquero más engominado hasta el perroflauta más desahuciado. Por suerte tenemos ese salvavidas llamado RAE que nos ilustra y lleva a buen puerto.

 

UNA SOLUCIÓN SENCILLA

Tenemos dos trucos para saber si lo estamos haciendo bien. Ante la duda…

1. Convertimos la expresión en frase interrogativa. Si el «de» es necesario para hacer la pregunta, también deberá estar en la frase que nos hace dudar.

2. Sustituir la oración subordinada sustantiva por un pronombre demostrativo (eso, esa, esto, esta…) la cual comienza con la conjunción «que».

DEQUEÍSMO

1. Ella me dijo de que llegaría tarde ⇒ ¿De qué me dijo ella?

Al convertir la frase a interrogativa se produce una construcción anómala. Por tanto debería ser «Ella me dijo que llegaría tarde».

2. Ella me dijo de eso.

Al reemplazar la conjunción «que» por «eso», la anomalía continúa.

QUEÍSMO 

1. Estoy seguro que te compré aquel abrigo ⇒ ¿Qué estoy seguro? 

Estaríamos ante un queísmo porque la transformación a interrogativa no es congruente. Lo correcto sería «Estoy seguro de que te compré aquel abrigo».

2. Estoy seguro eso.

Al sustituir «que» por el pronombre demostrativo la incorrección se mantiene.

No te comas el coco, si te surge la duda, aplica cualquiera de estas dos reglas y tendrás la solución.

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